miércoles, 29 de julio de 2015

Sin tantas diferencias

Cuando empiezas una nueva aventura, la emoción, las ganas, te invaden; cuando esta aventura es totalmente novedosa, cuando te lleva fuera de tu zona de confort, cuando te deja sin las herramientas con las que normalmente sobrevives, o con suerte vives, entonces, la emoción se torna en miedo. En este momento de pánico total solo te quedan dos caminos, o te quedas donde estas eternamente, o intentas abarcar un poquito más de mundo, ampliar tus posibilidades y reducir tus imposibles.

El mundo parece grande cuando estas en el sillón de tu casa, pero es que cuando sales de él, lo es aún más. ¿No es maravilloso? Cuando esta mañana subí al avión pensé que me "representaba" como lo que soy, y lo único que encontré fueron mis zapatos, mis deportivas de lunares. Son cómodas, son versátiles, son un poco diferentes pero no estridentes, son divertidas, y sobretodo llevan ese toque a sur que espero no perder nunca.

Viajas, vas a un lugar diferente, en mi caso a Londres, esperas ver verde,mucho verde, gente seria, personas que adoran a su reina, gestos rígidos, grandes construcciones, preciosas casas...peeero las cosas no son siempre como esperas, primera decepción: oh! desde la ventanilla del avión no se ve nada verde, lo único verde es el mar...( mar que luego resultó ser río....Comienza a hablar el piloto, horror, pensaba que sabía algo más de inglés, pero no entiendo nada...espero que no digan nada importante de mi equipaje, sin él..qué voy a hacer... Los nervios empiezan a apoderarse de mí cuando el avión comienza a descender, el momento de enfrentarme a un mundo en el que no puedo ni si quiera preguntar que tengo que hacer sin ser tan ilusa de pensar que voy a entender las instrucciones...Pero una vez más, las cosas vuelven a cambiar.

Cuando no dejaba de seguir a la hilera de gente, que toda iba a buscar su maleta, caí en la cuenta de que el mundo fácil, para el que nos han educado, consiste en seguir al resto, solo seguir la marea, y en contra de mi natural estado salmonil, pretendiendo subir río arriba, decidí dejarme llevar, y sabéis lo mejor, funcionó! Sí, yo tampoco me lo pude creer, hice todo de forma correcta, ni una señal en español, nadie que hablase despacio, ni mi idioma, y sí, lo conseguí, pero claro, no corráis, no todo van a ser flores.. mi equipaje apareció, pero con una mutilación a mi maleta...la pobre, una rueda menos, en toda guerra alguien vuelve desmembrado...mientras sea mi equipaje....Al final va a ser verdad que viajar te cambia, además en horas, de el equipaje indispensable, a no importarme absolutame nada...Si esto sigue así, acabaré por no conocerme, y lo mejor, es que creo que empieza a aparecerme...

Resulta, que ni todos los ingleses son unos estirados, ni todos los españoles unos simpáticos, que hay españoles que no piensan responderte jamás y que hay ingleses que harán lo imposible por que los entiendas. Pero no nos volvamos locos, el mundo sigue siendo el mundo. Inglaterra sigue siendo verde y tiene casas preciosas, y España sigue teniendo ese carácter y esencia que la hace tan nuestra. Ayy esta España mía, esta España nuestras que dirían en los setenta...

No sé porque estoy diciendo esto, ni sé qué quería decir..pero bueno, a los que leéis esto ya me conocéis..y espero que me reconozcáis en el discurso, siempre disperso y sin hilo argumentativo, porque oye, para coherentes los analíticos, a mi me gustan mas los embrollos. Si no, qué hace una almeriense  que aspira a llevar una vida apacible en medio de un lugar perdido de la mano de dios rodeada de niños y ancianos que no entienden que dices, ni tu a ellos.... Pero no os alarméis, no es una queja, es divertido, puedo pensar en voz alta, aquí nadie me entiende, ¡y todos sabéis que eso es una ventaja!

En fín, seguiré informando desde el extrarradio londinense.

No hay comentarios:

Publicar un comentario