Al final el contexto conversacional va a servir para algo. Cuando el otro día viajamos a Londres tuvimos que hacer varios transbordos de tren, estábamos totalmente perdidos, una pareja de ancianos que el último tren que usaron fue hace 40 años, eso dicen, y una extrajera, el grupo ideal para ir de aventuras – lo digo totalmente en serio, sin la improvisación, la sorpresa, el perderse y volverse a encontrar, la aventura deja de serlo para ser una planificación más- en cada parada, a cada persona nueva que veíamos, cartel, lo que fuese, nos parábamos a mirar y confirmar que íbamos en la dirección correcta. Es increíble la amabilidad y el ofrecimiento de la mayoría de las personas a las que preguntábamos, incluso algunas llegaban a interrumpir nuestra conversación para darnos mejores explicaciones. El caso, y a esto venía lo del contexto conversacional, es que pude seguir de forma más o menos fluida las conversaciones que manteníamos, y ¿por qué? ¡Por el contexto! Si en España tenemos palabras polisémicas e incluso expresiones polisémicas, no os hacéis una idea de la cantidad que usan por aquí…porque Gillinthan no es Gillinthan si vas al norte, hay otro Gillinthan que se dice Guillinthan, pero se escribe Gillingthan, pero es que además, al parecer estoy en la Andalucía inglesa, y no se escucha Gillingtham, sino Gilling(gruñido….). Muy divertido para los extranjeros, a los que tanto aman por cierto –nótese la ironía- pero tranquilos, he encontrado el truco: Si hablas rápido, no acabas las palabras e intentas que una oración se convierta en una o dos palabras, lo has conseguido, te entenderán, no se os ocurra decir todas las palabras con orden y separación entre ellas, porque no funciona, al menos aquí en el sur.
Después de la odisea en las vías de tren nos vimos en la gran Londres, con sus bonitos edificios, su calles pintorescas y su grandiosidad, o eso decía en un folleto, por lo que a mí respecta solo vi gente corriendo, estilismos muy diversos y divertidos, y edificios muy grandes, nada sorprendente ni muy distinto a grandes ciudades como Barcelona o Madrid. Claro, mi juicio con respecto a Londres no es nada justo, ya que lo que pude ver de él es similar a lo que cada uno de vosotros podéis ver en postales, o quizás menos, yo lo vi de lejos y con menos detalle. Peero, yo tuve una cosa que vosotros no, una información turística con respecto a los emblemáticos sitios de Londres que lejos de ser instructiva parecía más una competición por ser mejor que otras ciudades del mundo. Oraciones como “la prisión más pequeña del mundo” “el puente más pesado” “más alto que la torre Eiffel” Eh...no sé si soy yo, que estoy susceptible, o me parece que esos datos son bastantes insulsos y espero que haya más historia detrás de estos grandes emblemas. En cualquier caso, no echemos la culpa a Londres, al fin y al cabo ella no puedo decidir que se dice sobre sí misma.
Pero este tema de “X mejor, mayor que Y o el más s del mundo” es sorprendente, yo pensaba que era algo typical Spanish, pero no, señoras y señores, siento decirles que no tenemos ni la mejor selección del mundo, que nuestros deportistas no son los y las mejores, que nuestra sanidad no es de las mejores de Europa, que nuestros vegetales no son de una calidad especial, de hecho baja y que nuestra cultura tiene mucho que envidiarle al resto, al menos eso dicen por aquí, qué todas estas cosas quién en realidad las posee es Inglaterra. Pero, ¿no os suenan todas estas cosas, todas estas frasecitas, no son similares a las que nos llegan por la tv, periódicos, revistas, con respecto a otros países? Qué curioso, a qué se deberá esa falta de acuerdo por parte de las naciones, y esa necesidad de ensalzar lo propio aunque no sea cierto o sí, a saber. Otras mentes sabrán responderlo, espero.
Otra cosa que os quería contar de aquí, es sobre su monarquía. El primer día que llegue, en el camino del aeropuerto aquí – una hora aproximadamente- nos encontramos como mínimo con cuatros camiones y furgonetas “Royal Post” –quiero recordar que era así, sino el contenido del nombre de la empresa venía a ser: “correo Real”- Me llamó poderosamente la atención y pregunté si realmente era correo para la realeza. Su explicación fue la siguiente: “no, en un tiempo fue la empresa que se encargaba, pero después solo, nada más y nada menos, obtuvo el “aprobado” de la casa real como empresa confiable”. Pues bien, resulta que no solo hay empresas de transportes confiables para la realeza, sino también productos alimenticios, como una salsa que se supone que la reina usaba, y una gran variedad de ítems, incluso edificios. Para mí esto fue algo sorprendente; un gazpacho aprobado por Felipe el preparado, ¿os imagináis? qué extraña cosa.- En realidad algo similar sucede cuando vienen a inaugurar un edificio o carretera o visitar una empresa, es curioso cómo tienen el poder de hacer que las cosas consigan el estamento de existencia, vienen a aprobarlas a darles vida y voz, como sin antes no existiesen, como si no funcionasen sin ellos- Estas historietas no hacían más que confirmarme las noticias de que la realeza en Inglaterra es muy querida, por lo que decidí preguntar durante una comida, ya que suele estar adornadas solo por los sonidos típicos de la alimentación y la agitación del salero, solo el salero sabe cuanta sal pueden llegar a tomar…A lo que iba, cuando hice esta afirmación, no solo me dijeron que eso no es así, que aquí es solo un bonito adorno, sino que en España es mucho peor, que el Rey tiene más poder. Pero cómo, si lo le prestamos tanta adoración- aparentemente- “Si, estas en lo cierto, pero aquí, cuando se hace una ley la Reina no tiene que dar su aprobación, hace un comentario de si le parece bien o no, pero ella no tiene voz ni voto para ponerla o quitarla sino el senado” Oh vaya, el senado, esa cosa que tenemos nosotros, que usamos como figura de porcelana guardapolvo, entiendo.
Después de la corta, para mi desgracia, visita a Londres de nuevo vuelta a casa, con sus correspondientes cambios de tren, afortunadamente, los trenes aquí son bastante más confortables que en España, bueno, eso lo de hace 30 años, los nuevos de ahora a saber. Después de este día bastante decepcionante, llegar a casa y caer enferma es la mejor forma de animarte. Ya no por estar enferma, no seamos llorones, no me estoy muriendo, sino porque el no tener un espacio propio en el que quejarte y retorcerte, y no tener medicamentos con los que tratarte, el esperar que otro decida sobre tu salud y si debes o no ir al médico, no sabéis lo desesperante que es…peeero supongo que este es el precio a pagar por vivir aquí de jeta. Al final, lo barato sale caro. A fin de cuentas, y tras cuatro días de malestar, y estar a base de agua caliente y pan bimbo, al fin consideraron la posibilidad de ir al médico, ¡bravo! Pero claro, no todo iba a ir bien, al margen de la cola usual de cualquier consulta médica, lo genial viene cuando descubro que la tarjeta sanitaria europea no sirve de nada, tuve que pagar el medicamente de forma íntegra como cualquier otra inglesa de mi edad que no tiene ningún tipo de protección del estado. No os hacéis una idea de lo que esto me enfadó, no por el dinero, sino porque se supone que mi Estado me protege en este tipo de casos, que con esa tarjeta sanitaria estoy cubierta al igual que lo estoy en España, gran parte del dinero que mi padre cotiza va para eso y ahora resulta que no…No sé si los farmacéuticos del supermercado, sí, del supermercado, como un Hipercor, no saben que eso se puede hacer, si no lo sabe el médico, porque todos nos negaron la posibilidad, o que realmente no se puede…en cualquiera de los tres casos me enfada.
Y luego por otro lado tenemos los roces típicos de la convivencia, que si bien suelen ser normales entre personas que comparten casa, entre personas que no comparten edad, ni tradición ideológica se convierte en una danza muy divertida, entre “yo creo que” “tú no estás en lo cierto” “no lo entiendes” y cosas por el estilo, mientras que yo me muerdo la lengua porque no es lo más apropiado-educado que puedo hacer, debo estar agradecida por todo lo que hacen por mí-que de hecho lo estoy-; esta danza que aparte de irritarme por el infantilismo con el que me tratan, no ellos, sino todos los mayores, es normal supongo que para ellos soy una niña pequeña –quizás en muchas ocasiones me comportaré como tal, ahora me siento como una niña enrrabietada-; aparte de este infantilismo, que parece que es inherente a mí, con el que me tratan, parece como que no estoy autorizada a tener opiniones diferentes, porque claro, aparte de no saber de lo que hablo, estoy “enferma” con la idea de que el control de los inmigrantes posee un carácter racista, al parecer es solo “gestión de espacios y cuerpos” de lo que no se dan cuenta es del valor que le dan a unos cuerpos y a otros y de unos espacios con respecto a otros. –Justo ahora, mientras escribo, acaban de poner una bolsa gigante de basura a mi lado llena de lo propio y con un perfume embriagador, un ambiente confortable sin duda-
Creo que estoy siendo demasiado poco paciente, y que como decía al principio, venirte en la forma que me he venido creo que no es recomendable para nadie. No quiero que se mal interprete, esta familia se está comportando como nadie estaría dispuesto, ofreciéndome todo lo que tienen y tratándome como uno más, el problema está en que realmente no soy uno más. Me siento bastante mal por tener estos sentimientos, como una niña mimada desagradecida, pero no puedo evitarlos. Probablemente todas estas cosas las esté haciendo más grandes de lo que son simplemente por las ganas de volver que tengo, o que las ganas de volver que tengo estén influidas por todas estas cosas, no lo sé, qué fue antes el huevo o la gallina, mi respuesta siempre ha sido: ni una ni otra, una evolución de un animal anterior o una mutación. Si sigo mi teoría solo tengo que encontrar el agente mutante. Pero como toda teoría científica – me encanta mi osadía en este momento- es solo una posibilidad más.
Lo peor de esto, a parte de mi sentimiento de culpa, es que estoy convencida de que cuando regrese me arrepentiré de estas palabras, que al final todo será un bonito y corto recuerdo, pero mientras el recuerdo se genera... Me recuerda a “Crónica de una muerte anunciada” por los que me decíais “es demasiado tiempo” por los que me decíais, “¿crees que es clima-contexto ideal?”, o por lo que me digo, “al final lo echarás de menos” y también por lo agónico de su lectura, de mi lectura, al menos hoy. Todos podíais ver cómo el experimento no iba a salir del todo bien, pero aun así, sigo sin estar segura de por qué, ni de si de hecho ha salido mal. También los habéis más positivos, que me animasteis a ello y pensabais que era genial, entre los que me incluyo, pero al contrario que el tiempo de la Elfa –“Aerwin” no me matéis los mega fan por no saber escribir bien el nombre- en “En el señor de los anillos”, nuestro tiempo aún no se ha agotado, esta historia no ha firmado su final, aún podemos seguir apostando.