domingo, 9 de agosto de 2015

Ave Fenix sin cenizas ni alas

Después del tremendismo llega la calma, en realidad la palabra que resuena en mi cabeza es la resignación, pero prefiero la calma a la resignación. Espero que eso que dicen en los maravillosos libros de autoayuda de que repetirse la cosas positivas en la cabeza al final las hace realidad...aunque los que me conoceís sabéis que la magia potagia no va conmigo, pero en fin, por probar..

Los besos de mamá y los abrazos de papá siempre han solucionado cualquier problema, en la distancia solo nos quedan las video llamadas, que en su defecto también son milagrosas, eso si que es magia potagia; y después de un rato de charla ayer mi furia bajo a niveles normales, y la tranquilidad y la energía volvió a estar presente en mi. 14 días más, 14 días para volver a la tierra patria, para dejar de estar en tensión, para recuperar mi espacio, mis ritmos, mi tempo; pero también 14 días menos, menos para perder la posibilidad de contacto con otras gentes, para abrir mis horizontes, para acomodar mis oídos, para enseñar a mis cuerdas vocales, 14 días menos para que se acabe la aventura. Yo decido, quedarme con la agonía, o con la posibilidad, ser la pobre o ser la brava. Quizás haya un camino intermedio, quizás sea el que estoy andando, el de las subidas y bajadas, la degustación de uno y de otro. Aún no sé si me gusta la montaña rusa emocional.


Esta mañana, cuando el sol rompía, diría entre las montañas, porque es bonito, pero no es verdad, no hay montañas; cuando el sol nacía de nuevo, he salido por la puerta y me he ido a dar un paseo al lado del río; el tiempo como un presagio, era apacible, acogedor, parecía abrazarme y empujarme hacia delante con su suave brisa. Tras un rato andando me he sentado a observar a la gente que hacia ejercicio, a los pescadores, a los niños corriendo a bañarse. De nuevo la sensación de estar en un cuento o una película me invadía, volvía a ser parte de algo bonito. Vuelvo a casa, peculiar desayuno, y café, sonrisas. Y para cerrar la mañana libro y sol. He disfrutado tanto este libro que creo que no solo he llorado por como cuenta lo que cuenta, sino por no poder seguir leyéndolo.

Y bueno, una cosa que no puedo dejar de hacer hoy, ni puedo ni quiero, es felicitarte. Cada día que pasa te echo más de menos, y tengo más ganas de estar contigo. Pero no pienses que me sabe fatal no estar contigo hoy, para nada, esto es una venganza por todos los cumpleaños que tu no has pasado conmigo...Espero que haya sonado creíble, me encanta la mascara de malvada. A lo que iba, que feliz descumpleaños, y que te quiero. El resto de palabras, para nosotros.

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