Estos días no han pasado muchas cosas nuevas, hemos estado de visitas y trabajando. Pero no visitas cualquiera.
Resulta que antes, estas tres casas eran una sola, que pertenecían a un obispo, o algo similar, todo ese espacio solo para una persona, pero esta situación cambio con alguna reforma y fue cedido a tres grandes personalidades del gobierno, que fueron los padres creadores de la carta magna firmada por John I.
Quizás esto a muchos os resulte una absurdez, pero a mi realmente me hizo ilusión estar justo en el mismo sitio donde cientos de años atrás se creó un papelajo tan importante.
Estos días hemos estado acompañados por una pareja amiga de ellos, dos personas encantadoras y que han pisado todos los continentes varias veces, en diferentes países y tienen cientos de aventuras que contar, ciertamente divertido para una persona a quien le encanta saber de otros lugares, otras culturas y costumbres. Pero cual no es mi decepción cuando tras tres historias me doy cuenta de que la realidad que ellos viven es bien distinta a la esencia que yo busco, ya que ellos consumen un turismo de lujo y yo busco pisar el suelo con los paisanos. En cualquier caso, las conversaciones seguían siendo interesantes, aunque solo fuese por llegar a ver como es el mundo de la opulencia. Una palabra- expresión muy divertida que me enseñó Patricia, es "posh", no se si alguno la conocéis, pero viene a denominar a aquellas personas que poseen dinero y hacen gala de ello de forma poco elegante. Con ellos, hemos salido muchas veces a comer fuera y a tomar refrescos-copas, todas por supuesto costeadas por ellos, por lo cual me sentía un poco más, hasta que Patricia me decía : Shh, ellos tienen mucho. Hemos salido tanto que "en la ultima cena" acabamos todos enfermos... Que por cierto os quería contar una cosa de los ritmos laborales de aquí.
Cuando empecé a trabajar en el bar, me dí cuenta de que los ritmos frenéticos que tenemos en España, tanto a la hora de servir mesas como en la cocina, aquí no existía, eran más hogareños, sí, tenías que ir con prisa, pero no con el ansía, y además, ningún comensal se quejaba por esperar media hora su comida. Pero no le dí mucha importancia al no ser una ciudad y ser un local "pequeño" donde las comidas son copiosas y tienes tiempo de preparar dos mesas mientras una acaba. Pero, la otra noche, en "la ultima cena" que fuimos a la ciudad a cenar, después de 45 min de espera, yo, con mi alma española, ya empezaba a impacientarme, cuando fuí a lanzar una queja con respecto a la hora me percate de que todos estaban bebiendo, tranquilamente, inmersos en la conversación y totalmente despreocupados. Desde luego una actitud mucho más sana que nuestras ansias, pensé. Seguimos esperando, 1h y 10 min, siguen sin haber quejas, empiezo a pensar que han ido a pescar mi pez al rio. No llegó una queja hasta pasadas 1h y 25 min de espera. Vale que no hay que ser impacientes, y que hay que tomarse la vida con calma, sin estrés, pero.....ni calvo ni tres pelucas ¿no creéis?
Que por cierto, cuando digo "última cena", no es de forma gratuita, fue mi ultima cena, no pienso volver a salir a cenar nunca más por aquí, después de los platos tan copiosos, pesados y fuera de hora...De hecho, ayer ellos volvieron a salir con la misma pareja y yo decidí quedarme sola en casa y cenar algo de fruta y poco más porque me sentía morir con tanto tanto. Momento por cierto que fue más que milagroso para si salud mental.
Y hablando de sentirse morir, y de bares, ayer en el trabajo, en el que he adoptado prácticamente solo el papel de camarera, un señor mayor me pidió un poco de vinagre, oración que no entendí bajo ningún concepto, y que despues de subirme los colores, rogarle disculpas y explicarse que no sé ingles, me volvió a repetir despacio y ahí si que le entendí. Al parecer al señor le caí en gracia, y no dejaba de llamarme cada vez que pasaba por el lado de la mesa para hacerme algún comentario acerca de España, o sobre la comida; tanto fue la cosa, que hasta el mismo se dio cuenta de mi paciencia y decidió gratificarme con una propina exclusivamente para mi. Aquí las propinas, no se en España, funcionan de forma que la dejas en un tarro común y luego se reparten entre tantas camareras-cocineras que haya. De modo que si alguien te da algo en mano, es porque es solo para ti, no quiere que lo compartas.
Pero no fue este el único señor al que le hizo gracia que fuese extranjera, las otras cinco mesas que yo llevaba también les pareció divertido y en cada ocasión me hacían preguntitas, genial para mi ingles, fatal para el trabajo efectivo, pero entonces me encendió el chip de no estrés, paciencia, y todo fue genial, hasta mis respuestas de humor agrío gustaban. Pero, no todo iba a ser perfecto, hubo un señor al que después de dejarse su plato en la mesa, me dijo " I'm death, Cual no fue mi susto cuando pensé que el hombre se estaba muriendo en ese momento, mi cara paso de sonrisa a real preocupación y el señor no dejaba de mirarme con expectación, esperando algo de mi. Afortunadamente mi compañera rondaba cerca y se acercó a ver que pasaba al ver mi cara. El hombre simplemente estaba bromeando acerca de la gran cantidad de comida, y de que iba a "reventar" de tanto comer. No el humor y la ironía es algo que aún me queda muy lejos de entender en inglés.
Pero el caso es que ayer gané en propinas 6 euros en 2 horas, y no solo eso, sino que también conseguí más bebidas y postres, algo que nunca suelen servir porque son carísimos. Pero al parecer lo diferente vende, y en este caso yo soy lo exótico que ofrece helados con un acento extraño.
Y hasta aquí el post de hoy, un poco soso, yo lo sé, pero es que los días no dan pá más.
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