sábado, 1 de agosto de 2015

Si no puedo cruzar el río a nado, haré una carretera debajo de él.

Una de las cosas que he aprendido estos días es que, cuando tienes en frente de ti un reto que piensas que te queda demasiado grande, lo peor que puedes hacer es correr en dirección contraria, porque te habrás librado del reto, sí, pero siempre te acompañará la derrota. Cuando te encuentras frente a una nueva situación, constructiva para ti, y que crees que te supera, solo tienes que seguir la estrategia de sentarte, observarla, pensar como deberías llevarlo a cabo de la forma más simple, y después no pensar si puedes o no, solo apretar los dientes, y hacerlo. Como diría Patricia: “Just say ok”.
Los Ok me han hecho enfrentarme a cosas que hasta hace dos días me parecían imposibles o incluso no era capaz de considerarlas. Esta mañana, mientras desayunábamos, Patricia me hablaba de lo que le gusta leer el periódico después de desayunar, y me pedía si, aprovechando que ya estaba vestida, podría ir a la tienda del camping, pedir el Daily mail, un rollo de papel de cocina, y solicitar que me hicieran un descuento porque “soy propietaria” de una de las mobile home de aquí. Esto puede parecer una operación sencilla, pero cuando tu lengua madre te abandona…ya dicen por ahí, que madre no hay más que una. Finalmente he aceptado ir, con bastante miedo y un poco comprometida por la situación. Si estuviese dentro de un videojuego, podría decir que he conseguido todos mis objetivos, pero que mis vidas, o maná, o como queráis, se ha visto altamente reducida. Al volver a casa y contar con pelos y señales mi mini aventura, Patricia ha explotado en carcajadas, al parecer mis modales son “too friendly” y quizás la chica del mostrador ha pensado que flirteaba con ella…De todas las cosas “terribles” que me podrían pasar, creo que ligar con una chica es el menor de mis problemas.
Pero hoy, ha habido un Ok, me ha llevado aún más lejos, el ok de hoy, me ha llevado a trabajar por primera vez. En principio solo íbamos a ver a una de sus hijas, pero, no somos los españoles los únicos liantes, no me preguntéis como pero en menos de diez minutos me he visto con un mandil, el pelo recogido en un moño, unos guantes y un estropajo dentro de una diminuta cocina con dos chicas más –muy muy amables, todo hay que decirlo-. Bueno, si solo tengo que fregar…tampoco pasará nada. Pretendiendo ser una buena aprendiz he intentado hacer mi trabajo lo mejor y más rápidamente posible, tonta de mí, que no solo me han “regañado por ir demasiado deprisa” sino que me han dado más trabajo. Hacer ensaladas que queden bonitas, ok, hacer sandwichs fríos, ok, hacer sandwichs calientes, ok, hacer wraps, ok, servir a las mesas, ok…o…espera, espera, ¿servir a las mesas? ¡Yo no sé casi hablar! ¡Y si me piden algo! ”Just say ok”. Ok...y ahí que me veis, agarrada a los platos como si fuesen los chalecos salvavidas del Titanic, sin uno mueres, con uno probablemente también, pero tienes más posibilidades… así que pongamos a prueba mi suerte. Afortunadamente esta se ha hecho presente y no me han pedido nada más que sal o algún cubierto… Después de cuatro mini excursiones al exterior, los platos que había sacado comenzaban a apilarse en el fregadero y mi trabajo era mantenerlo limpio, así que he vuelto a enfundarme los guantes, y así durante una hora, simplemente escuchando conversaciones en las que solo entendía dos o tres palabras. No es una queja, hace dos días no entendía a nadie que no fuese Patricia, ahora empiezo a escuchar palabras… La jornada ha llegado a su fin, estaba tan cansada y hambrienta como contenta por haber tenido mi primer día de  trabajo, pero claro, era un día de prueba, para ver qué se hace, no soy una empleada más, mi sueldo son las palabras, entender nuevas palabras. Y de hecho, así ha sido, no he tenido sueldo. Pero, siempre hay un pero, mis compañeras han recibido propinas, al parecer aquí suelen ser bastante generosos con las propinas, y ellas han hecho gala de esa generosidad, dividiendo sus propinas conmigo. Paga del día diez euros más o menos, seis libras y quinientos peniques, no está nada mal para ser solo propinas…Al parecer lo he hecho bastante bien y quieren contar conmigo mañana y el resto de días que este por aquí y quiera seguir yendo, siempre y cuando no meta la pata…
Hoy ha sido un día realmente gratificante, he conseguido que mi móvil funcionase, y al fin hablar con mi papi. He tenido una conversación sola sin la ayuda de Patricia en la tienda, he tenido mi primer día de trabajo en otro país, en otro idioma, mi primer “sueldo”… Por primera vez el olor a fritanga en mi ropa y en mi pelo, no me parece nada desagradable. Eso sí, después de salir de esa cocina, a pesar de estar hambrienta, no me apetecía comer absolutamente nada de comida basura o chatarra, tenía el olor metido en el sentido y el estómago revuelto por éste.
Antes de todo esto, trabajar en cualquier lugar me parecía un reto que estaba lejos de mi alcance, que no estaba preparada para realizarlo, y probablemente estaba en lo cierto, no estoy preparada para realizarlo, nadie me ha enseñado como hacerlo, pero “caminante no hay camino, se hace camino al andar”, ay Serrat, cuantas buenas frases nos has dejado.

5 comentarios:

  1. Hola hermanita, como bien has encabezado en tu escrito te propongo un nuevo reto:
    lo próximo que escribas debe ser en inglés pero ojo" sin pasarte y sin ayuda de Patricia que entonces no consigo entenderte y recuro a Dani que está conmigo.
    Un beso preciosa.
    Saludos a Patricia

    ResponderEliminar
  2. Hola hermanita, como bien has encabezado en tu escrito te propongo un nuevo reto:
    lo próximo que escribas debe ser en inglés pero ojo" sin pasarte y sin ayuda de Patricia que entonces no consigo entenderte y recuro a Dani que está conmigo.
    Un beso preciosa.
    Saludos a Patricia

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Patricia también te envía saludos.
      Acepto el reto aunque no sé lo qué saldrá ni cuándo, pero lo haré!

      Eliminar
  3. No sé si lo improvisas o testeas muchos textos antes de publicar... pero desde luego me sorprende mucho la soltura que tienes para expresarte escribiendo, y lo fluido que consigues que sea... Como al hablar, fijate, supongo que es algún don comunicativo. Ánimo, y como reto para la próxima encaja la frase de "lo que me gusta del verano es comer helado"

    ResponderEliminar